La Primera Expedición Española a México. El Descubrimiento


Mucho se ha hablado de la expedición española de Hernán Cortés que culminó con la Conquista de México-Tenochtitlán; sin embargo, muy pocos conocen las aventuras previas. Por ello, aquí te contamos la historia completa de la primer expedición española en México. 

El descubrimiento de un nuevo continente

A mediados del siglo XV, precisamente el 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón descubría, por accidente y sin saberlo, un nuevo mundo, en la búsqueda de una ruta marítima alterna para llegar a la India. 

El lugar exacto del primer desembarco fue sobre las playas del Mar Caribe, exactamente en alguna de las Islas Bahamas. Posterior a ello, siguió el descubrimiento de las islas cercanas. «La Española», fue como se le bautizó a isla que actualmente conforma Haití y República Dominicana, y que en su tiempo, fue el puente principal entre Europa y América. En este mismo lugar, se fundó Santo Domingo, una de las primeras ciudades del continente. 

El naciente espíritu aventurero, romantizado con hazañas heroicas y riquezas incalculables, propias de la época; motivó nuevas empresas en busca de las tierras prometidas (que claramente no estuvieron en el Caribe). Al norte y al sur, se descubrió la Península de Florida y zonas de Centroamérica y Sudamérica.   

Sin embargo, faltaba una pieza en el rompecabezas. Ese puente que uniera, como escribe el historiador Fernando Benítez, «por el norte de la península del Labrador a la de la Florida y, por el sur, de Honduras al río de la Plata». 

Esa última pista era México (Mesoamérica en aquellos tiempos). El enlace definitivo que unía un continente, entre dos zonas que hasta entonces y aún tiempo después, se pensaron que eran solamente islas.

El descubrimiento de México

Habían ya pasado más de 20 años del primer paso en América. En «La Española» e islas aledañas, los europeos ya estaban más que establecidos. Sin embargo, la euforia expedicionaria poco a poco iba disipándose. 

Las grandes hazañas y las incalculables riquezas no habían sido encontradas todavía. Las empresas conquistadoras, en su mayoría, resultaban un fracaso. Emprender una expedición era sumamente riesgosa y costosa.

Generalmente, quienes lo hacían eran pequeños ricos provenientes de la Europa continental, los cuales caían en la bancarrota cuando fracasaban. Por el contrario, si tenían fortuna, lo máximo que podían tener eran unas cuantas joyas de oro o pequeñas encomiendas de indios y tierras.  

No obstante, en Cuba algunos hombres comenzaron a preparar una nueva ruta sobre las olas del occidente. El resultado fue diferente, parecía que finalmente, las historias de fantasía se hacían realidad. 

La primera expedición a México

El 8 de febrero de 1517, partían del puerto de Jaruco, 110 soldados en tres navíos al mando del capitán Francisco Hernández de Córdoba;  en busca de su destino. 21 días después de salir del puerto y atravesar una tormenta que duró dos días; llegaron a lo que actualmente es la Península de Yucatán, muy cerca de Cabo Catoche. 

Así, entre los primeros cuatro días de marzo de 1517, se descubría México. Aunque exactamente sabemos que no era México como lo conocemos hoy, por lo que si quieren ser muy estrictos, pueden llamarle Mesoamérica, aunque para efectos de este artículo, le diremos México, una vez hecha esta apreciación. 

El Gran Cairo

Al respecto, Bernal Díaz del Castillo, el cronista español que estuvo durante todas las expediciones a México, relata lo siguiente sobre el descubrimiento de las nuevas tierras. 

«(…) siguiendo nuestra navegación, pasados veintiún días que habíamos salido del puerto, vimos tierra (…). La cual tierra jamás se había descubierto, ni se había tenido noticia de ella hasta entonces, y desde los navíos vimos un gran pueblo, que al parecer, estaría de la costa dos leguas, y viendo que era gran poblazón y no habíamos visto en la isla de Cuba ni en la Española pueblo tan grande, le pusimos por nombre el Gran Cairo.»

Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España. Bernal Díaz del Castillo

Bernal sabe bien relatar su impresión al ver una población tan grande con «cues» de cal y canto (como se le llamó a los adoratorios), hasta ese entonces, nunca antes vista. Sin embargo, la tragedia sobrevino poco después. 

A pesar de entablar contacto con el cacique de aquel pueblo (incluso los nativos subieron a un navío español); en los días posteriores, una invitación a desembarcar y pasar a sus aposentos, se trató de una trampa para asesinarlos. El resultado de aquella batalla fue de 15 indios muertos, en donde las ballestas y las escopetas españolas, por primera vez, mostraron su fuerza destructiva. 

En este capítulo, los españoles logran capturar a dos indios, a quienes se les bautizó como Melchor y Julianillo. Los primeros traductores de los españoles en México.   

Champotón. La «Costa de Mala Pelea»

Continuando con su aventura, los navíos siguieron su rumbo hacía el poniente, rodeando la Isla de Yucatán (pues en ese momento, se creía que Yucatán era una gran isla), hasta llegar a la famosa «Potonchan» o Champotón, en el actual estado de Campeche. 

Vale la pena relatar lo que vivieron los españoles antes de llegar a Champotón. Una de las anécdotas, relata Bernal, es cuando en Lázaro (un lugar así bautizado por ser descubierto un domingo de Lázaro y llamado Campeche por los nativos) observan por primera vez, los sacrificios humanos a la par que los sacerdotes les decían con señas, que cuando acabará de arder la leña que tenían ahí, les darían guerra y matarían, ante lo cual, corrieron aterrorizados a sus navíos.   

«(…) y luego en aquel instante salieron de otra casa, que era su adoratorio de ídolos, diez indios que traían las ropas de mantas de algodón largas, que les daban hasta los pies, y eran blancas, y los cabellos muy grandes, llenos de sangre revuelta con ellos, (…). Y aquellos papas (…) por señas nos dicen que nos vamos de sus tierras antes de que aquella leña que allí tienen junta se ponga fuego y se acabe de arder; si no, que nos darán guerra y matarán.»

Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España. Bernal Díaz del Castillo.

Una vez en Champotón, la desgracia continuó para la hueste española. Con dos españoles muertos, su único propósito es obtener agua. En el desembarco, una multitud de nativos se acercan y les preguntan si vienen de donde sale el sol.

En este momento hay dos tipos de españoles. Los «cobardes» (o tal vez, los más inteligentes) desean el regreso inmediato a La Española. Por otro lado, los «valientes» quieren algo más. La indecisión continua toda la noche, pero en los primeros rayos del sol, escuadrones indígenas deciden atacar. 

El resultado, más de 80 heridos con 55 bajas en total (50 en la batalla, dos de ellos sacrificados y 5 más por las heridas causadas) y que Champotón fuera bautizado como «Costa de Mala Pelea». Al propio Bernal le tocaron tres flechazos, pero no tantas como las diez que le dieron a su capitán Hernández de Córdoba. 

De esta última parte, es curioso como se ejemplifica la táctica de guerra utilizada por las sociedades mesoamericanas. Tal es el caso de esta batalla, en donde se relata que los guerreros indígenas gritaban: «Al calachuni, calachuni», que quiere decir que arremetiesen al capitán y le matasen. Esta táctica también fue empleada por los españoles; un caso muy famoso y trascendente, fue la Batalla de Otumba, que pudo significar la victoria definitiva mexica sobre los españoles. 

Volviendo a nuestro relato, posterior a su derrota en Champotón, se decidió el lastimoso regreso a La Española siguiendo la ruta de la Florida. Antes de esta decisión, desembarcaron cerca de una especie de pantano, al que llamaron como «Estero de los Lagartos», para buscar agua dulce. Desafortunadamente, solo pudieron conseguir agua salada y amarga que nadie pudo tomar, y quienes se atrevieron, obtuvieron pésimos malestares.

La Florida

Cuatro días tomó llegar a la Florida con solo dos navíos, por falta de personal. Pero, quién dijo que es el final de esta Odisea. Aunque en esta ocasión si pudieron obtener agua, la esperanza murió cuando comenzaron los gritos para hacerle frente a los escuadrones de indios que se iban acercando a ellos. 

«Cuando te toca te toca, aunque te quites; Cuando no te toca, aunque te pongas.» Este dicho común en nuestro días, puede aplicarse perfectamente al compañero Berrio. El único español que no fue herido en Champotón, pero que en la Florida fue raptado (seguramente para ser sacrificado) mientras cortaba un palmito. 

Ya con la cifra de muertos, heridos y sacrificados en aumento, inició finalmente el último tramo para llegar a Cuba. Pero como la fortuna no es una palabra que pueda caracterizar a esta expedición; los moribundos aventureros padecieron una última tormenta antes de llegar a la Habana.

El gran resultado de esta primera expedición a México, fueron 57 muertos y los que pudieron sobrevivir, además de las heridas, cayeron en la ruina, a causa de las deudas obtenidas para financiar la expedición. El propio capitán, Francisco Hernández de Córdoba, murió a los diez días. 

Ya en Cuba, se mandó informe a Diego Velázquez, gobernador de la isla. Y si siguen pensando que la suerte existió para estos aventureros, el tirano Velázquez (porque siempre en la historia debe de existir el gordo villano) escribió al Consejo de Indias «su hazaña» de financiar y descubrir nuevas tierras, llevándose todo el crédito, sin siquiera, dar cuenta de lo que padecieron los verdaderos descubridores de México. 

Así concluimos este relato sobre la expedición que descubrió México. Y que al igual que en su tiempo, y en nuestros días, no ha sido reconocida la importancia y transcendencia de la gran hazaña de Francisco Hernández de Córdoba y sus «valientes» aventureros.

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